Ir al contenido principal

Verano finito

¿Quién es el culpable de esta media sonrisa?
A veces, cuando menos lo esperas aparece esa persona que tanto buscabas. Justo cuando brillas más que nunca, sin saberlo.

Lucía un bonito vestido, una noche estrellada, todo de película menos él, claro, que aún no había aparecido.
Visto lo de siempre, dos hombres y medio, bastaron dos segundos para que sus miradas se cruzasen. Sirvieron tres minutos para que sus manos siguieran su destino y se entrelazasen.
Sólo eso bastó.
Apareció entonces y la Chica del Botón rojo se contagió de su alegría, su entusiasmo y sobre todo, su preciosa sonrisa.
Río arriba, río abajo pasaban sus tardes de calor. Ella tumbada sobre la barca, él fingiendo saber pescar.
Observado por el sol, envidioso él de no poder tocarla hizo desaparecer al chico de la sonrisa permanente.
Sólo bastó un deseo y de sus vidas se borró, al igual que la sonrisa que iluminó todo el verano su rostro.


Ahora que el sol se escondió, ahora que llegó el otoño, el chico de la sonrisa permanente apareció, iluminando así, de nuevo, la mirada de La Chica del Botón Rojo.

Entradas populares de este blog

En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Mientras duermes

Como todas las mañanas últimamente amanezco tan sola en esta cama tan grande. Lo mejor, duermes a mi lado. Me siento en el borde de la cama y miro hacia atrás y ahí estás, mirando hacia otro lado. Apuesto que te  estás haciendo el dormido. Alguna lágrima cae, pero recordando los días en los que no podía levantarme por tener tus brazos encima mío, esa cárcel de amor tan cálida. Todo eso entre risas, pero eso ahora no es más que un recuerdo. Busco mi ropa esparcida por el suelo, me visto y me siento delante del espejo. Aunque no lo creas yo no puedo apartar mi mirada de ti mientras me pongo los pendientes. Te veo moverte, pero esta vez no me buscas. Esta vez ya no es lo mismo. Recojo todo lo que está tirado por el suelo, paso por tu lado y ni siquiera abres un ojo. Antes me hubieses lanzado a esa cama, entre cosquillas y demás risas nos quedaríamos mirándonos el uno al otro miles de horas. Cuando parece estar todo en orden, lo que a la habitación se refiere está claro , termino d...

Se me olvidó como se escribe

Ha pasado tanto tiempo y no sé como empezar; si me gusta lo que hago o si debo retomar aficiones olvidadas que quedaron atrás.  He reído, he llorado, he caído y alguna que otra vez no me he levantado. Quien te quiere te hará sufrir, nunca mejor dicho. Son frases sin sentido.