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Nada más

Fuiste tú. Nadie más.
Lo puedo jurar. Nunca jamás.

Tu paraguas unió lo que nadie, nunca jamás, había conseguido.
La razón con el corazón.
Y qué buena pareja hacen, los dos caminan ahora de la mano.







Eres tú, el que me despierta cada mañana con una sonrisa dibujada en la cara.
Eres tú, nadie más.