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Dos semanas

 ¿Sabes esa sensación de saber que algo va a pasar? Pero sensación de algo bueno. Esas mariposas en el estómago, ese cosquilleo tonto.  No sé si es el instinto, las hormonas, el calor, o que mi corazón decide latir a la velocidad del rayo cada vez que paso cerca de él.  Ay, qué bonita sensación para dos semanas que nos quedan.  Creo que solo he sentido ese cosquilleo una única vez más, y salió tan tan mal... Que ya no espero nada, solo dejarme llevar y mantenerme en su sombra. 

Netflix, manta y chocolate caliente

 Lunes al sol, o a la sombra de los pinos. O bajo una manta en el sofá, mientras haces palomitas para ver esa película absurda que te recomienda Netflix. Sí, esa que habla de tonterías, como el amor. Esa que idealiza los besos bajo la lluvia, el abrazo con más planos del cine y que hace que todos sean felices y coman perdices . Odio esas películas, en las que dos desconocidos se acaban enamorando en tan solo una mirada, las odio porque ocurre en la vida real, pero de forma unilateral.  Que la vida se me pasa mientras trato, inútilmente, de esquivarla. Que dos días más, tal vez, no sean dos días menos. Que tu risa me hace falta y vuelve a llegar tarde a mi casa. Que mi nevera sigue vacía, como mi corazón, y sin saber porqué, esperaba que si pasaba el día, perdida como una idiota, en mi cama, tal vez, solo tal vez aparecieras entre mis sábanas. Que tus besos se me clavan como un recuerdo en mi espalda, en mis entrañas, en lo más profundo de mi alma.  Que es raro echar de me...

Rojo

Enlace permanente de un corazón al tuyo. El hilo rojo que los une se quedó enganchado en algún punto de su recorrido. Nudos en la garganta al recordarle. Tragos amargos, latidos huecos, pensamientos vacíos de sentimiento. Dudas a origen. El primer paso, forzado. El segundo, sin querer. Sumergida en un océano de inconsciencia, vertidos tóxicos. Quiere respirar pero el hilo rojo ahoga. La unión más fuerte e indestructible, la conexión más íntima aun sin conocerse.  Pasea por las calles sin saber que todo lo que hace es para llegar hasta ese punto. Fascinada con los detalles que percibe hasta encontrarse. Errores, tropiezos, a veces dolorosos, otras instructivos. Todos hasta llegar a lograr tener sus manos. Unas manos que aún no ha tocado, que no han paseado por sus lunares. Desconocidas y descontroladas.

Mar de dudas

 Quién está dispuesto a volar sin saber dónde acabará. Si el salto será fortuito o la caída tendrá final feliz.  La pasión, entrelazada con los sentimientos, los suspiros esperando un beso, una llamada, una palpitación. Te echo de menos.  Duele, te echo de menos, duele aún más cuando pienso si algún día te quise. ¿Era amor? ¿Verdaderamente era amor? Joder que si duele, era amor.  Nadie elige en qué momento sentir algo por otra persona, nadie elige sentirse feliz entre unos brazos u otro. Y es por eso que ahora, entre los que he elegido, no soy feliz. Intento sentir esa misma pasión, dejarme llevar igual que lo hacía contigo, pero es imposible. Te echo de menos, cierro los ojos y te pienso, te huelo, te siento. Hace un tiempo, alguien me dijo, ¿Qué tendrá esa persona que ha logrado colarse en este frío corazón tuyo? ¿Sabrías responderle? Quizá estabas en el momento justo, en preciso instante en el que mi corazón ignoró por completo a la razón y se lanzó, sin flotador,...

Caminos cruzados

 Creo verte entre la multitud, me pierdo entre rostros sin nombre, historias sin principio ni final. Me da un vuelco el corazón, se encoge y se frena. En seco. Sin aviso, con dolor y sin anestesia. Te echo de menos.  La razón se vuelve cabezona, un par de palmadas y salgo del bucle. No eres tú, no estás caminando de la mano de otra. No es ella, no eres tú, pero sí soy yo.  Sigo caminando, entre tinieblas, sin conocer rostros, sin distinguir a la gente. Sin encontrarte mientras suspiro en vano.  Te echo de menos.

Enredos

Se clavó su mirada en lo más profundo de mi corazón. Tus manos suben despacio por mi espalda, hasta llegar a mi cuello. Pero no son las suyas. Me duele, su mirada y la tuya. Me duele fingir que todo está bien, que soy feliz así, cuando no lo es.  Estoy rota, en mil pedazos, en silencio. El más profundo en años. Sin que nadie sepa cómo de rota y vacía estoy. No duermo, no quiero volver a soñar con él mientras duermo en tu cama. Cuando tus sábanas rozan mis piernas, cuando imagino cualquier mundo con él y no estás tú. Cuando respirar me corta el alma cuando recuerdo su voz y mientras me cuentas qué tal te ha ido el día. Estoy rota, estoy vacía. Me falta él, me sobras tú. 

Lo que nos hace falta es el tiempo

 Entrelazados, sumisos los besos que nos damos. Ansia por llegar al final, sin disfrutar que es lo que vendrá. Bailemos, sin pensar en si vamos a pisarnos los pies. ¿Y si es así? Qué más da. Disfrutar es lo que cuenta. Qué fácil decirlo, que difícil llegar a ello.  Es tu forma de mirarme, o de decirme que nos demos un tiempo mientras te vistes. No sé si te echo de menos, no sé si realmente quiero hacerlo. Eres frío, yo soy demasiado intensa. Tal vez porque hacía tiempo que no sentía mariposas, tal vez porque no me conoces, tal vez porque no te conozca. ¿Nos damos un tiempo? ¿Me escribirás mañana diciendo que me extrañas? ¿Que te hacen falta mis besos?  Te echo de menos y estás a cinco metros, ¿Qué tiempo ni tiempo?  Si lo que quiero es perderme entre tus brazos, reírme a carcajadas y estrujarte con mis manos. ¿Qué tiempo ni tiempo? Si lo único que espero es despertarme a tu lado. Y si no piensas así, ¿qué tiempo ni tiempo? Es mejor despedirse.

Te estaba esperando

A veces el camino no es fácil, nadie nos lo asegura. No sé si mi vida cambió antes o después de conocerte, lo que sí puedo asegurarte es que sonrío cada día un poco más.  Te conocí, me enamoré, puse mi vida en tus manos, como dice la canción.  Obviamente no quiero pisar el freno, quiero recorrer toda la vida que tenemos por delante contigo. Nunca sabrás si el destino lo quiso así, quizá es una jugada maestra. Incluso llegue a pensar que eras un sueño. O que simplemente te estaba esperando.

Decoro defectos

Quiero deshacer mi cama, a bocados, con lujuria con pasión desenfrenada. Tener tu olor permanentemente en mi nariz. Entregarme a ti, tan pura, tan frágil...  A la vez pienso en todo lo que supones, en todos mis miedos, en caricias compartidas. En un nosotros olvidado, oxidado por el paso del tiempo. ¿Cuándo llega el invierno? Sintonizar con mis sentimientos, con mis dudas y tus miradas perdidas. Necesito saber cuando sale el sol en tu corazón. 

Lo siento

Los días cuentas, los minutos se olvidan y tu mirada con la mía se funde en un instante. Y al siguiente la pierdo. Abrázame fuerte, déjame sin aire. Perdóname por comparar el pasado y confiar en el futuro incierto. La verdad es que muero por dentro en un mar de dudas. Me ahoga la incertidumbre y me pesan los errores. Tú, yo, yo, tú. Él, ella, ellos, vosotros pero, ¿nosotros?

Café con canela

Fue la casualidad vestida con aroma de Café con Canela. Fue ella la que nos guió el uno al otro, y en cuatro segundos me enamoré. Mi mirada, tu risa, mi miedo a dar un paso más, el roce de tus dedos en mi mejilla, las ganas de perderme en un beso. Y llegó el día en el que sin pensarlo, en la mayor intimidad me hiciste conocer lo que era la felicidad. Puse mis cartas sobre la mesa, la mayor jugada hasta el momento. Son esos años que han pasado,  los que me inquietan a pensar que jamás será otro el que invada de felicidad mis noches, mis días, mi vida. Porque en el fondo, eres tú tomando un café con canela.

Bipolar

Es que ya no somos tú y yo. Hace tiempo que las horas pasan y parecen años queriendo ser otra persona. Que recuerdo tu olor y pido por favor que se vaya. Háblame de tus miedos, te contesté con mis mayores pesadillas . Perderme entre tus brazos, comprar un billete de ida y vuelta a tu corazón. Te regalo una sonrisa y me devuelves indiferencia. Vuelvo a caer en tu red. Mentiras, besos vacíos de sentimiento. Me he vuelto a perder entre estas líneas. No puedo, bipolar. Ven a contarme de nuevo esa historia en la que los enamorados se encontraban. Ven a contarme donde puedo encontrar el camino que me lleve de nuevo a ti. Esta montaña rusa de sentimientos contradictorios. Donde nada es de verdad, donde tus besos me confunden y mis miradas se arrastran hasta conseguir una respuesta. Que te quiero, que después nada es igual, que tienes mi vida en tus manos. Que no tengo brújula y me pierdo sobre mis pasos hasta llegar a ti.

Cincuenta y cuatro

Me pierdo. Suspiro, respiro, admito mis errores. Caigo en la aventura de recorrer tu cuerpo. Despacio, sin prisas, tenemos todo el tiempo del mundo. Esta vez, esta vez es verdad. Quiero respirar a tu lado, dormirme sobre tu pecho mientras me acaricias la espalda. Quiero que saltes de un lunar a otro mientras cuentas veinte. Quiero cincuenta y cuatro días más y una inifidad. Quiero tener tu libertad, quiero volver a entrelazarme contigo. Reírme a tu lado, sin tener que apartar la mirada cuando nos cruzamos, sin morderme la lengua si quiero decirte que te echo de menos. Me escondo en mi media sonrisa, sigo pensando en los besos que no me diste cuando lo necesitaba. ¿Dónde se quedaron?

Hay una carta para ti

Han pasado dos horas y mi corazón no late. No estás, por más que te busque, no apareces. Han pasado tantas cosas en dos horas que me moría por decírtelo. Jamás pensé que te necesitaba tanto. Mi mitad, mi sentido. Un té contigo, un abrazo como abrigo. Tu mirada perdida en la mía sin decirnos nada. Una caricia sincera, un día perdido en el sofá.

Nos quieres

Qué incoherencias tiene la vida, mis sueños son prácticamente reales. Me rompes el corazón en mil pedazos, estallas los sentidos y no sé como explicarme. Me despierto llorando por soñar contigo, me levanto entre lágrimas haciéndome sentir culpable por enfadarme contigo, pero  ¿dónde quedaron los besos? Falsas promesas enjauladas entre barrotes de oro. Sonrisas incompletas porque no soy la única a la que se las dedicas. Mentiras, maldad y viajes al más sin sentido de todos. Estoy enamorada del amor, de tenerte cerca, de tu olor, pero jamás de ti. Mi reino por tu risa sincera. Mi vida por una caricia repleta de amor. Te quiero.

No quiero un héroe

Respiro, recuerdo, reviento. Mis erres . Mi risa absurda. Mis retiros . Mis repetidas idas y venidas. Mi reino en ruinas . Respiro, recuerdo, reviento. Quiero recapacitar e intentar reiniciar la marcha. Todo fluye, nada permanece. Reinvento el camino hacia ti, pero siempre repito el mismo error. No quiero un héroe, ni un rey . Quiero sentarme a tu lado y redirigir  nuestros caminos hacia cualquier parte del planeta, juntos.

Millones

Puedo ofrecerte una vida a mi lado. Puedo darte todo el amor que tengo en mis manos. Puedo ser tu compañera de viaje por muchos lugares inexplorados. Quiero verte cada amanecer. Quiero sentir tus dedos acariciar mis piernas. Quiero volar con cada una de tus cosquillas en mi cuello. Debo ser cauta y no dejarme llevar por mis sentimientos. Debo invertir cada una de tus miradas en un fondo de pensiones de besos y caricias infinitas. Debo creer que estarás dispuesto a saltar si yo salto. Puedo, quiero y debo decirte que te quiero. Todos y cada uno de mis días, millones de veces.

Invierno y tú

Mi debilidad, el amor, tu risa y mis dos copas de más. Todos cometemos errores, unos más grandes otros más pequeños. Con algunos avanzamos, con otros nos quedamos atrás. Pero mi error más grande es pretender que nada ha cambiado, cuando el mundo ha girado una vez y media a mi alrededor. Todo cambia, nada permanece. Error. Mi obsesión por querer abrazarte, sentirme segura a tu lado, escucharte cantar mientras cocinas. Mi mayor error es estar enamorada de ti, pese a todo. Mi mayor error fue el frío de un invierno y dejarme arropar por tus mentiras.

Mi media manzana

Y de golpe te convertiste en mi media manzana, porque las naranjas ya estaban todas cogidas. Y como si de Blancanieves se tratara, mordí la roja manzana y tras saborear su dulzura, caí al suelo con ella. Y no vivieron felices ni comieron perdices, simplemente fue un final.

Everythingship

Es difícil, incluso cuando sabes el final, ser feliz sin tener miedo. Vivimos atados al pasado, con miedo de pisar en el presente y dañar nuestro futuro. No hay nada más certero que saber que todo acabará,  tarde o temprano, que mis dudas se disipararán y desaparecerá el dolor. Créeme, tendrás miedo pero todo sucede por una razón.