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Nada es lo que parece

Déjame. 
Sal de mi mente al menos un par de días. Déjame descansar. 
Me despierto y ya estás ahí, con tu sonrisa de buenos días. Miro hacia otro lado pero me persigue por todos los rincones de esta habitación.
Mientras me lavo los dientes siento tus manos por mi espalda dibujar un corazón. Un dulce beso en mi nuca desnuda remata la mañana. Bajo la cabeza para aclararme.
Al volver a casa, suelto las cosas en la entrada. Mis ganas de hacer algo productivo se quedaron por el camino, pero ahí estás tú. Sentado en el sofá, esperándome con una taza de chocolate caliente en la mano.
Cada día me asombra más lo poco que me conoces. Me siento en el borde del sofá, te doy un beso y me voy a dormir. A dormir a las siete de la tarde. 
Lo que más me duele de todo esto es no poder quererte ni la mitad de lo que tú me quieres a mí. 
Mañana será otro día, otro amanecer en tus brazos.Otro día perdida en este laberinto sin salida.

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En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Se me olvidó como se escribe

Ha pasado tanto tiempo y no sé como empezar; si me gusta lo que hago o si debo retomar aficiones olvidadas que quedaron atrás.  He reído, he llorado, he caído y alguna que otra vez no me he levantado. Quien te quiere te hará sufrir, nunca mejor dicho. Son frases sin sentido.

Mientras duermes

Como todas las mañanas últimamente amanezco tan sola en esta cama tan grande. Lo mejor, duermes a mi lado. Me siento en el borde de la cama y miro hacia atrás y ahí estás, mirando hacia otro lado. Apuesto que te  estás haciendo el dormido. Alguna lágrima cae, pero recordando los días en los que no podía levantarme por tener tus brazos encima mío, esa cárcel de amor tan cálida. Todo eso entre risas, pero eso ahora no es más que un recuerdo. Busco mi ropa esparcida por el suelo, me visto y me siento delante del espejo. Aunque no lo creas yo no puedo apartar mi mirada de ti mientras me pongo los pendientes. Te veo moverte, pero esta vez no me buscas. Esta vez ya no es lo mismo. Recojo todo lo que está tirado por el suelo, paso por tu lado y ni siquiera abres un ojo. Antes me hubieses lanzado a esa cama, entre cosquillas y demás risas nos quedaríamos mirándonos el uno al otro miles de horas. Cuando parece estar todo en orden, lo que a la habitación se refiere está claro , termino d...