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Felicidad(es)

" Él.  Decidí estar sola y apareció; la casualidad jugó bien sus cartas.  Una noche, sin saber cómo ni porqué, nos cruzamos. Él dice que, desde ese día, se enamoró de mí; yo pienso que poco a poco fue ganándome. Ahora el Chico del Botón Rojo se cuela cada noche en mis sueños, me da un beso y se marcha. Todas y cada una de ellas.  Ridículas son las palabras que digo, porque no sería capaz de describirlo. "Dudo que tú me quieras más", eso dice. Yo, sin embargo, le quiero, igual o más, pero siempre más concentrado.Le robo un beso y sigo escribiendo. ¿Os cuento un secreto? Hacía mucho tiempo que no era tan feliz ." Te sientas en esa butaca vacía, cierras el libro de la Chica del Botón Rojo y suspiras. Otra historia más que sientes tuya, otro beso que juraste robar tú. Pero eso no es lo que te preocupa ahora mismo, ¿cómo será el Chico del Botón Rojo? ¿Lograrás encontrar uno así? Todas esas respuestas, llegarán.

Diciembre

Diciembre. Los dos patitos se pasean, uno detrás de otro, a toda prisa. Dejan atrás al viejo pato con su bastón. Él cada vez más lento, ellos cada vez más cerca.

Nada más

Fuiste tú. Nadie más. Lo puedo jurar. Nunca jamás . Tu paraguas unió lo que nadie,  nunca jamás , había conseguido. La razón con el corazón. Y qué buena pareja hacen, los dos caminan ahora de la mano. Eres tú, el que me despierta cada mañana con una sonrisa dibujada en la cara. Eres tú, nadie más.

Gaviotas

Mi pequeño cajón desastre llamado cabeza. A veces colocar tanto desorden da tanta pereza. Miles de pájaros vuelan alrededor. Cientos de mariposas se revolucionan en mi estómago al escuchar tu voz.

Otoño

Como esa primera hoja que cae, incapaz de esperar al invierno. Como ese charco que nadie pisa, que todos esquivan. Como esta estación del año que nadie quiere, otoño. Nadie quiere tardes perdidas en el sofá, nadie quiere días lluviosos que parecen noches. Nadie menos yo. Otoño, yo si te quiero.

Detrás de las gafas

Ha nevado en la ciudad y todos salen a tirarse en la nieve. Como locos, como si no quedasen días de invierno. Miro desde la ventana, con una taza de café en la mano y envuelta en una manta polar. Observo a los niños tirar bolas de nieve, a dos enamorados escribir su nombre y dibujar al lado un corazón. Sonrío al verlo, miro al interior y te veo a ti, escondido tras esas gafas grises. Concentrado en tu trabajo te estás perdiendo el mayor acontecimiento de la temporada. Concentrado en tu trabajo te estás perdiendo los mejores momentos de nuestras vidas.

Nada es lo que parece

Déjame.  Sal de mi mente al menos un par de días. Déjame descansar.  Me despierto y ya estás ahí, con tu sonrisa de buenos días. Miro hacia otro lado pero me persigue por todos los rincones de esta habitación. Mientras me lavo los dientes siento tus manos por mi espalda dibujar un corazón. Un dulce beso en mi nuca desnuda remata la mañana. Bajo la cabeza para aclararme . Al volver a casa, suelto las cosas en la entrada. Mis ganas de hacer algo productivo se quedaron por el camino, pero ahí estás tú. Sentado en el sofá, esperándome con una taza de chocolate caliente en la mano. Cada día me asombra más lo poco que me conoces. Me siento en el borde del sofá, te doy un beso y me voy a dormir. A dormir a las siete de la tarde.  Lo que más me duele de todo esto es no poder quererte ni la mitad de lo que tú me quieres a mí.  Mañana será otro día, otro amanecer en tus brazos.Otro día perdida en este laberinto sin salida.