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Felicidad(es)

"Él. 
Decidí estar sola y apareció; la casualidad jugó bien sus cartas. 
Una noche, sin saber cómo ni porqué, nos cruzamos. Él dice que, desde ese día, se enamoró de mí; yo pienso que poco a poco fue ganándome.
Ahora el Chico del Botón Rojo se cuela cada noche en mis sueños, me da un beso y se marcha. Todas y cada una de ellas. 
Ridículas son las palabras que digo, porque no sería capaz de describirlo.
"Dudo que tú me quieras más", eso dice. Yo, sin embargo, le quiero, igual o más, pero siempre más concentrado.Le robo un beso y sigo escribiendo.
¿Os cuento un secreto? Hacía mucho tiempo que no era tan feliz."


Te sientas en esa butaca vacía, cierras el libro de la Chica del Botón Rojo y suspiras. Otra historia más que sientes tuya, otro beso que juraste robar tú.
Pero eso no es lo que te preocupa ahora mismo, ¿cómo será el Chico del Botón Rojo? ¿Lograrás encontrar uno así? Todas esas respuestas, llegarán.

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En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Mientras duermes

Como todas las mañanas últimamente amanezco tan sola en esta cama tan grande. Lo mejor, duermes a mi lado. Me siento en el borde de la cama y miro hacia atrás y ahí estás, mirando hacia otro lado. Apuesto que te  estás haciendo el dormido. Alguna lágrima cae, pero recordando los días en los que no podía levantarme por tener tus brazos encima mío, esa cárcel de amor tan cálida. Todo eso entre risas, pero eso ahora no es más que un recuerdo. Busco mi ropa esparcida por el suelo, me visto y me siento delante del espejo. Aunque no lo creas yo no puedo apartar mi mirada de ti mientras me pongo los pendientes. Te veo moverte, pero esta vez no me buscas. Esta vez ya no es lo mismo. Recojo todo lo que está tirado por el suelo, paso por tu lado y ni siquiera abres un ojo. Antes me hubieses lanzado a esa cama, entre cosquillas y demás risas nos quedaríamos mirándonos el uno al otro miles de horas. Cuando parece estar todo en orden, lo que a la habitación se refiere está claro , termino d...

Se me olvidó como se escribe

Ha pasado tanto tiempo y no sé como empezar; si me gusta lo que hago o si debo retomar aficiones olvidadas que quedaron atrás.  He reído, he llorado, he caído y alguna que otra vez no me he levantado. Quien te quiere te hará sufrir, nunca mejor dicho. Son frases sin sentido.