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Gafas y café.

Doy dos pasos y mis libros caen al suelo. Soy una torpe, pero esta vez no fue por eso. Al fondo del pasillo, él. Todos los días igual, nos cruzamos sin decir nada, simplemente te saludo mentalmente. Recojo los libros del suelo y me subo las gafas. Cada día estás más guapo y más lejos.
Me prometí que no volvería a pasar los días metida en la biblioteca rodeada de libros y observándote desde la lejanía. Invento historias, cada día con un comienzo diferente pero con el mismo final, tú.
Si pudiera quitar esa cara de boba cada vez que pasas por mi lado, esa sonrisa que delata a distancia... Si lo pudiese quitar no estaría enamorada. Y como cada mañana me pierdo entre mis libros esperando a que llegues, te sientes en tu mesa de siempre y un día me digas: "Eres la chica que siempre se sienta, coge un libro al revés y finge leerlo mientras me mira..." ¡NO! Eso no. Mejor: "¿Me puedo sentar en esta mesa? Siempre podemos compartir la hora del café". Mejor. Pero todos sabemos que yo seguiré subiéndome las gafas cada vez que se caigan, para poder mirarte mejor desde la distancia. 

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En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Mientras duermes

Como todas las mañanas últimamente amanezco tan sola en esta cama tan grande. Lo mejor, duermes a mi lado. Me siento en el borde de la cama y miro hacia atrás y ahí estás, mirando hacia otro lado. Apuesto que te  estás haciendo el dormido. Alguna lágrima cae, pero recordando los días en los que no podía levantarme por tener tus brazos encima mío, esa cárcel de amor tan cálida. Todo eso entre risas, pero eso ahora no es más que un recuerdo. Busco mi ropa esparcida por el suelo, me visto y me siento delante del espejo. Aunque no lo creas yo no puedo apartar mi mirada de ti mientras me pongo los pendientes. Te veo moverte, pero esta vez no me buscas. Esta vez ya no es lo mismo. Recojo todo lo que está tirado por el suelo, paso por tu lado y ni siquiera abres un ojo. Antes me hubieses lanzado a esa cama, entre cosquillas y demás risas nos quedaríamos mirándonos el uno al otro miles de horas. Cuando parece estar todo en orden, lo que a la habitación se refiere está claro , termino d...

Se me olvidó como se escribe

Ha pasado tanto tiempo y no sé como empezar; si me gusta lo que hago o si debo retomar aficiones olvidadas que quedaron atrás.  He reído, he llorado, he caído y alguna que otra vez no me he levantado. Quien te quiere te hará sufrir, nunca mejor dicho. Son frases sin sentido.