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Ella duerme tras el vendaval

A veces salgo al balcón y me siento tranquilamente mientras me tomo una cerveza. En el primer trago varias muecas y así van desapareciendo en la misma proporción en la que bajan las latas de la nevera. Me levanto de esta hamaca y mientras me apoyo en la barandilla me fumo un cigarro. Entre calada y calada miro a las felices parejas que pasean agarradas de la mano. Sólo ha sido otra gota que se va acumulando en este vaso a punto de rebosar. Otra más.
No es la primera vez que hago el mismo circuito, una y otra vez. Así las últimas semanas. Ahora empieza a llover y me da igual.
Las gotas de lluvia empapan mi cara y yo sigo ahí, con mi cigarro ya apagado mirando la gente correr. Me gusta que la lluvia me caiga en la cara, así puedo llorar sin tener que dar más explicaciones. Pero... ¿A quién? Es hora de entrar, en lo que llaman "hogar". 
De nuevo, sentada en el sofá con mi manta empapada ahora también por mi ropa aún mojada y la televisión apagada. La observo, pongo caras según van viniendo ideas a mi cabeza. Miro a mi izquierda y ahí está, intacto tu hueco en el sofá. De vez en cuando me acurruco en ese lado, aún huele a ti este estúpido cojín de botones.
Miro al frente, fue una mala idea colgar aquel cuadro allí. Lo único que hace es recordarme que un día fuimos felices, que un día sonreí sin beberme dos copas demás. 
Otro día más que acumular a la lista de días perdidos, de días grises, de días de lluvia. Así duermo los últimos días.

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En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Se me olvidó como se escribe

Ha pasado tanto tiempo y no sé como empezar; si me gusta lo que hago o si debo retomar aficiones olvidadas que quedaron atrás.  He reído, he llorado, he caído y alguna que otra vez no me he levantado. Quien te quiere te hará sufrir, nunca mejor dicho. Son frases sin sentido.

Mientras duermes

Como todas las mañanas últimamente amanezco tan sola en esta cama tan grande. Lo mejor, duermes a mi lado. Me siento en el borde de la cama y miro hacia atrás y ahí estás, mirando hacia otro lado. Apuesto que te  estás haciendo el dormido. Alguna lágrima cae, pero recordando los días en los que no podía levantarme por tener tus brazos encima mío, esa cárcel de amor tan cálida. Todo eso entre risas, pero eso ahora no es más que un recuerdo. Busco mi ropa esparcida por el suelo, me visto y me siento delante del espejo. Aunque no lo creas yo no puedo apartar mi mirada de ti mientras me pongo los pendientes. Te veo moverte, pero esta vez no me buscas. Esta vez ya no es lo mismo. Recojo todo lo que está tirado por el suelo, paso por tu lado y ni siquiera abres un ojo. Antes me hubieses lanzado a esa cama, entre cosquillas y demás risas nos quedaríamos mirándonos el uno al otro miles de horas. Cuando parece estar todo en orden, lo que a la habitación se refiere está claro , termino d...