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Una ola de felicidad

Acaricio mi almohada e intento recordar cuál fue la última vez que dormiste junto a mí.
Esa canción suena en la radio y consigue robarme una sonrisa, quizás la única desde que te tuviste que ir. Es tu voz la que me hace estremecer. Vuelo a un mundo paralelo en el que no nos obligaron a huir, en el que no te perdí en el camino, en el que todo esto es una pesadilla de la que despierto a tu lado.
Parece que la canción dura más de lo que recordaba, tu voz se mete en mi interior. Echaba tanto de menos escucharla y por fin podré volver a verte, abrazarte y quizás algún beso olvidado resurja la chispa de ese amor que quedó atrás. Añoro tu risa, tus caricias en el momento justo.
La canción sigue sonando y alguna valiente lágrima cae por mi mejilla. No veo el momento, no encuentro la ocasión de decirte: "Me alegra que hayas venido".
Mi cuerpo baila al compás, mis piernas comienzan con la danza, mi cabeza le sigue el juego. Subo el volumen, tu voz se mete aún más en mi cabeza. Un salto, dos y quizás tres. No puedo parar de bailar y tu melodía es ahora mi filosofía de vida. Lloro de felicidad parece que estás aquí conmigo, todos esos momentos junto a ti son reproducidos en la pared blanca de mi habitación. Sin parar de moverme llega el momento de bajar a la Tierra,la tenue melodía con la que llega a su fin hace frenar a mi cuerpo. Me acurruco en la cama, la canción acaba y tú sigues sin estar aquí. Bonito sueño que se repite una vez al día, cada vez que la radio reproduce tu voz en nuestra canción.

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