Llevas horas dando vueltas en la cama, atrapada entre las sábanas sin saber qué hacer. Giras hacia tu izquierda y ves... ¿Espera? Hoy estás aquí. No recordaba que hubieras vuelto, querido amigo. Son tus labios los que llaman a los míos. Cuando me inclino para darte un beso siento un frío cristal a través de él. Buenas noches querido amigo, buenas noches querida Soledad.
Como filosofía de vida tengo la frase "coqueta a ratos, croqueta siempre". Vivo atada a un recuerdo que cosí a un pequeño botón rojo. Escribo cosas sin sentido, sin motivo y sin razón. O tal vez no.