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Eso es lo que yo llamo, ansiedad

 Un correo antiguo, dos frases sin terminar, tres cigarros a medio consumir, cuatro cafés fríos en mi jardín. 

Podría decir mentiras, podría escribir sobre lo idílica que es la vida de una chica joven, que vive sola, que tiene trabajo y un coche nuevo. Esa vida a la que todos aspiramos, pero la vida, desgraciadamente no es así. 

Cuando era pequeña soñaba con ser mayor. Eso de tener 30 años te parecía un mundo. Mamá y papá, tus referentes en la vida y seguir sus pasos era tu intención. Recuerdo una infancia muy feliz, la verdad, pese haber tenido alguna crisis de rebeldía. Recuerdo el día que le dije a mi madre que la odiaba, seguro que por alguna razón sin sentido a día de hoy y como se echó a llorar. Aún no comprendo como pude decir eso, pero la excusa es fácil, "la edad". 

Un hermano de mi madre falleció muy joven, y sí, ahora digo joven porque para mí, (por ser a fin de cuentas hermano de mi madre aunque no llegué a conocerlo) era mi tío, para mí era "una persona mayor". No hace mucho, fui a visitar a mi familia al cementerio, pasé por delante y leí: "A los 30 años". Esto fue poco antes de haber llegado a cumplir esa edad, y me marcó. Pensé dos cosas, y ambas muy diferentes. La primera, joder, él con 30 años ya tenía su trabajo estable, su casa, su coche y su familia. Esa fue la primera y la segunda fue ¿mayor? Pero si esa edad es la que voy a cumplir yo. No sabéis bien el choque emocional. Estuve semanas dando vueltas a ambos pensamientos. 


Tengo treinta años y no sé que quiero hacer con mi vida. Ahora mismo, esa niña de 8 años que juega con sus muñecas y se imagina su vida cuando sea "una vieja de treinta" ¿qué pensaría si pudiese verme por una puerta? De verdad, ¿estaría orgullosa de lo que soy? Porque a mí hay días que me cuesta darme la palmadita en la espalda para levantarme a las 5 de la mañana para ir a trabajar, cierto número de horas x, siempre sabes cuando entras pero no cuando sales, para llegar justa a fin de mes. Para vivir semana sí y semana no una crisis de ansiedad, unas veces porque tengo mucho trabajo, otras porque apenas lo tengo. 

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