Ir al contenido principal

Las cadenas que nos unen

Era tarde para cambiar de opinión. El viaje estaba emprendido y lo que tardase en llegar seguía siendo un misterio.
Son sus ganas de volar las que agitan sus alas. Encadenada sin saber qué hacer. "Lo siento, nunca quise llegar a este punto, nunca quise sentirme así". Esta frase se repite contínuamente en su cabeza.
Sus latidos cada vez son menos profundos, carece sentido seguir así. La tristeza poco a poco consume su corazón y en forma de niebla frena su vuelo. El descenso es inmediato.
Todo es cuestión de saber aterrizar, se repite. El suelo cada vez está más cerca y cuando ya había perdido toda esperanza: "Lo siento, nunca quise llegar a este punto, nunca quise sentirme así. Lo siento pero esto no puede acabar de esta manera". Su cabeza toma el control y pone en marcha una misión suicida de última hora. Aprieta fuertemente con su mano derecha el botón rojo que tanto aprecia y retoma el vuelo rompiendo las cadenas que ataban sus alas. El Sol sonríe y poco a poco la niebla desaparece.
Hay veces que una simple sonrisa puede hacer que algo que se creía hundido retome su camino.
Gracias por hacerme sonreir día tras día. Gracias, de todo corazón.

Entradas populares de este blog

En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Se me olvidó como se escribe

Ha pasado tanto tiempo y no sé como empezar; si me gusta lo que hago o si debo retomar aficiones olvidadas que quedaron atrás.  He reído, he llorado, he caído y alguna que otra vez no me he levantado. Quien te quiere te hará sufrir, nunca mejor dicho. Son frases sin sentido.

Mientras duermes

Como todas las mañanas últimamente amanezco tan sola en esta cama tan grande. Lo mejor, duermes a mi lado. Me siento en el borde de la cama y miro hacia atrás y ahí estás, mirando hacia otro lado. Apuesto que te  estás haciendo el dormido. Alguna lágrima cae, pero recordando los días en los que no podía levantarme por tener tus brazos encima mío, esa cárcel de amor tan cálida. Todo eso entre risas, pero eso ahora no es más que un recuerdo. Busco mi ropa esparcida por el suelo, me visto y me siento delante del espejo. Aunque no lo creas yo no puedo apartar mi mirada de ti mientras me pongo los pendientes. Te veo moverte, pero esta vez no me buscas. Esta vez ya no es lo mismo. Recojo todo lo que está tirado por el suelo, paso por tu lado y ni siquiera abres un ojo. Antes me hubieses lanzado a esa cama, entre cosquillas y demás risas nos quedaríamos mirándonos el uno al otro miles de horas. Cuando parece estar todo en orden, lo que a la habitación se refiere está claro , termino d...