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Veintidós de diciembre

No sabía lo que era la felicidad hasta que conoció esos ojos.
No sabía lo que era el calor de un abrazo hasta que se sumergió en sus brazos.

Ella, fría noche de invierno, abrigo, gorro, bufanda y manoplas grises, atraviesa la nevada calle. Ansía verlo una vez más, antes de que sea Navidad.

Una musiquilla suena en su cabeza, que hace que sus dedos bailen al compás. Por un momento ve como el tiempo se detiene y todos a su alrededor escogen una pareja y se ponen a bailar, mientras ella, sola prosigue en su búsqueda.

Ella, su corazón late cada vez más rápido, cada vez está más cerca. Cómo podría relajarse...
Sus dedos bailotean cada vez más, se imagina su cara al verla, con esos bombones de "marisco". Siempre sus preferidos.

Cuando llega, siempre calma, siempre silencio. Lo adora. Deja su regalo, respira hondo y como siempre un "te he echado tanto de menos, ojalá pudiese darte un beso una última vez". Una beso a aquella foto y un "hasta la próxima".

Dos minutos que se esperan todo un año...

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Cumplir un año menos - La Oreja de Van Gogh "Desde hoy creceré hasta que nací..." No habrá mejor canción que esta para un cumpleaños como el de este año. PD: Feliz 20 cumpleaños Marichu.

En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Rotuladores de colores.

¿Sabes esa sensación de no servir para nada? Esa sensación, depende de las personas, se va acumulando  a lo largo del tiempo. Esa sensación también se puede dar por dar más de lo que esperas recibir y no una, dos y tres veces en un mismo día tal vez. Por no ver tu esfuerzo reconocido. Por ser siempre la última persona a la que recurrir porque sabes que siempre, pase lo que pase, estará. Me gusta llorar por eso, unas veces te quedas tranquila. Otras, odias a todo el mundo en general. Soy una persona de carácter serio, amargada (tal vez un poco) pero puede ser porque cada vez que intento dibujarme una sonrisa cojo un rotulador que se borra con el agua. Si consiguiese uno permanente... Uno que por muchas lágrimas que derramase jamás se borrase, ese día sería feliz. Pero ese pocas personas lo consiguen, pocos son los afortunados. Mientras, los no afortunados, dibujamos una sonrisa todas las mañanas esperando que ésta, al menos, dure hasta mediodía. Además aunque ahora me lanc...