Todo era perfecto, salvo aquel día de lluvia en aquella oscura ciudad. Todo era maravilloso, hasta que él pronunció las palabras prohibidas. ¿Era demasiado pronto?
Como filosofía de vida tengo la frase "coqueta a ratos, croqueta siempre". Vivo atada a un recuerdo que cosí a un pequeño botón rojo. Escribo cosas sin sentido, sin motivo y sin razón. O tal vez no.