Ir al contenido principal

Correr

Correr como si no hubiese mañana, sin mirar atrás. Echar la vista abajo y ver tus zapatos llenos de tierra pero.. Ya habrá momento de limpiarlos cuando todo acabe, cuando esta pesadilla que llaman vida acabe. A cada paso que doy lo único que me acompaña es mi pequeño botón rojo, lo único que da fuerzas para seguir.
Lo único que pasa por tu cabeza es "correr, correr, correr, huir..." Sí, huir de aquí, de todos tus besos de todas las historias que un día tejimos juntos...
¿Después de tanto tiempo y aún no puedo aceptar que esas manos no sean mías, que esas caricias robadas deba devolverlas? No, y según pienso esto sigo corriendo, sin fin, sin una meta pero... ¿Hasta cuándo?
De repente freno en seco y repito esa frase en alto: ¿¡HASTA CUÁNDO!? ¿¡HASTA CUÁNDO VOY A SEGUIR SIENDO YO LA QUE HUYA!?
Respiro hondo, coloco mis brazos sobre mis rodillas rendida y acabo tendida en el suelo. Sin saberlo llegué a mi meta y es entonces cuando aparece corriendo él, te mira y te ofrece agua : "Pareces cansada, pequeña".
Con la ayuda de sus grandes manos consigue levantarme, nos sentamos juntos en ese camino y no paramos de hablar hasta ahora.
Cosas curiosas que contar mientras limpio mis zapatos llenos de tierra, era hora cuando acabase esta pesadilla...

Entradas populares de este blog

En un beso infinito más uno.

Ella caminaba sin destino fijo por esa fría ciudad. Enfundada en ese abrigo amarillo, con esos guantes que aunque pequeños son justo de su tamaño y él, en su mente, claro. Mordisquea el cable de los cascos, mira la hora y parece que no pasa el tiempo. Paseos en soledad, sintiéndolo aunque lejos. Aunque efímero fue intenso, esporádico, sin sentido, sincero. Ella, no sabía mucho de matemáticas, tanto que sin mesura amó hasta quedarse sin reservas porque él dijo: "Yo te quiero hasta infinito más uno ¿tú? ¿Cuánto me quieres a mí?" . Pero nunca llegó a tanto, ni ella ni nadie.   Tantas hipótesis que nunca llegaron a ser investigadas, se quedaron en eso... En "y si..", en ayer.

Mientras duermes

Como todas las mañanas últimamente amanezco tan sola en esta cama tan grande. Lo mejor, duermes a mi lado. Me siento en el borde de la cama y miro hacia atrás y ahí estás, mirando hacia otro lado. Apuesto que te  estás haciendo el dormido. Alguna lágrima cae, pero recordando los días en los que no podía levantarme por tener tus brazos encima mío, esa cárcel de amor tan cálida. Todo eso entre risas, pero eso ahora no es más que un recuerdo. Busco mi ropa esparcida por el suelo, me visto y me siento delante del espejo. Aunque no lo creas yo no puedo apartar mi mirada de ti mientras me pongo los pendientes. Te veo moverte, pero esta vez no me buscas. Esta vez ya no es lo mismo. Recojo todo lo que está tirado por el suelo, paso por tu lado y ni siquiera abres un ojo. Antes me hubieses lanzado a esa cama, entre cosquillas y demás risas nos quedaríamos mirándonos el uno al otro miles de horas. Cuando parece estar todo en orden, lo que a la habitación se refiere está claro , termino d...

Rotuladores de colores.

¿Sabes esa sensación de no servir para nada? Esa sensación, depende de las personas, se va acumulando  a lo largo del tiempo. Esa sensación también se puede dar por dar más de lo que esperas recibir y no una, dos y tres veces en un mismo día tal vez. Por no ver tu esfuerzo reconocido. Por ser siempre la última persona a la que recurrir porque sabes que siempre, pase lo que pase, estará. Me gusta llorar por eso, unas veces te quedas tranquila. Otras, odias a todo el mundo en general. Soy una persona de carácter serio, amargada (tal vez un poco) pero puede ser porque cada vez que intento dibujarme una sonrisa cojo un rotulador que se borra con el agua. Si consiguiese uno permanente... Uno que por muchas lágrimas que derramase jamás se borrase, ese día sería feliz. Pero ese pocas personas lo consiguen, pocos son los afortunados. Mientras, los no afortunados, dibujamos una sonrisa todas las mañanas esperando que ésta, al menos, dure hasta mediodía. Además aunque ahora me lanc...