No hizo falta decir nada. En un tierno abrazo dijo "tranquila, esperaré. Sabes que estoy aquí". Y así se desvaneció en las sombras.
Como filosofía de vida tengo la frase "coqueta a ratos, croqueta siempre". Vivo atada a un recuerdo que cosí a un pequeño botón rojo. Escribo cosas sin sentido, sin motivo y sin razón. O tal vez no.