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Entradas

Netflix, manta y chocolate caliente

 Lunes al sol, o a la sombra de los pinos. O bajo una manta en el sofá, mientras haces palomitas para ver esa película absurda que te recomienda Netflix. Sí, esa que habla de tonterías, como el amor. Esa que idealiza los besos bajo la lluvia, el abrazo con más planos del cine y que hace que todos sean felices y coman perdices . Odio esas películas, en las que dos desconocidos se acaban enamorando en tan solo una mirada, las odio porque ocurre en la vida real, pero de forma unilateral.  Que la vida se me pasa mientras trato, inútilmente, de esquivarla. Que dos días más, tal vez, no sean dos días menos. Que tu risa me hace falta y vuelve a llegar tarde a mi casa. Que mi nevera sigue vacía, como mi corazón, y sin saber porqué, esperaba que si pasaba el día, perdida como una idiota, en mi cama, tal vez, solo tal vez aparecieras entre mis sábanas. Que tus besos se me clavan como un recuerdo en mi espalda, en mis entrañas, en lo más profundo de mi alma.  Que es raro echar de me...

La canción del verano

 Escribo en un papel todo lo que me pasa por mi mente. Lo borro . Por mi cabeza no deja de repetirse, una y otra vez, tu nombre. En bucle, como la dichosa canción del verano, aparece tu imagen en mi cabeza. Sonriendo, tu pelo rubio y esos ojos verdes.  ¿Por qué eres tan perfecto para mí? Lo pienso. Una y otra vez, me siento cómoda contigo y a la vez somos tan. absoluta y completamente, distintos. No digo solo diferentes, incompatibles. ¿Será verdad lo que los polos opuestos se atraen? Quizá. Una y otra vez, tu nombre en mi cabeza. Y sonrío si pienso en ti y aparece un mensaje tuyo. Como si fuera una señal del destino, me acuerdo de ti y tu nombre aparece en mi pantalla. Como cuando teníamos quince años, ¿recuerdas? Y nos dábamos esos toques  al móvil para recordarte, de manera sutil, estoy pensando en ti .  Y como toda canción del verano, este amor tiene su fecha de caducidad. No sé si llegué a quererte, y me muero de ganas de volver a verte. Pero algo me dice, dentr...

Déjame pensarlo.

Dicen que no deberías probar algo más de veintiún días seguidos porque crea adicción. Esos son, exactamente, los días que llevamos sin vernos. ¿Mañana ya no pensaré en ti? ¿Mañana serás una persona más?  Déjame que lo dude, déjame pensar que lo nuestro es atracción pura desde el día en el que nos vimos. Que tus manos necesitan mi cuerpo, como mis labios necesitan los tuyos.  Quizá nuestra química supera las teorías. Déjame pensarlo.

Idas y venidas.

 Señales. Miradas. Llamadas. ¡Ya está bien, todo me recuerda a ti!  No puedo evitar pensar "lo nuestro es imposible". Que somos distintos, que no puede funcionar.  No puedo evitar pensar en ti, querer volver a verte. En pasar el día acurrucada en el sofá mientras me haces cosquillas. 

Fuego

Quemarse.  Quemarse por haber jugado con fuego no duele igual.  Quemarse por haber intentado sofocar un incendio en tu corazón, ese sí que duele.  A ver qué pasa.

Esos maravillosos años veinte

Hoy no es veinte de abril, ni tampoco son los noventa. Ojalá, diríamos muchos, aunque por esas fechas estaba en proyecto. Hoy es veintiséis de abril y estamos en los nuevos años veinte . Esos que empezaron fuerte, esos que nos quitaron los últimos vestigios de juventud que algunos todavía seguimos anhelando. Estos dos últimos años, tan extraños, tan duros, convirtiéndonos en personas, creo yo, más frágiles y expuestas, porque lo que es fuerte... No, queridos, yo no he salido más fuerte de esta locura de años veinte. ¡ Bienvenidos al show de los nuevos maravillosos años veinte! Podrían considerarse los peores años de los treinta que tengo. Se han concentrado tantas cosas malas, alguna buena, pero tantas malas, tanto dolor que confesándolo, no querría volver a ese marzo de dos mil veinte, porque no querría volver a vivir estos dos años.  Me echo de menos, echo de menos a otros, y echo de más a bastantes que se quedaron por el camino y ¡gracias!. Estos años he aprendido a decir: "No...

El circo de la ironía

 Qué ironía, me río al pensar en las veces en las que me sentía mal por estar entre tinieblas. Por ser el juguete roto. Qué bonito es el amor, cuando nos ven de lejos. Qué ironía, me río por no llorar. Por ser todo lo que odié en su momento, por sentirme una extraña en mi propia vida. Por querer ser feliz a base de mentiras. Cada día me envuelvo en una nueva, idas y venidas. Es curiosa la vida, al escribir estas mentiras pienso en tu pecera. En cómo escribí mi nombre en tu pizarra, pero nadie leía mis notas. Cómo intenté dejar pistas de que existía, pero rápido las borrabas. Como una borrasca que hace desaparecer las pisadas de una manada.  Qué ironía que las palabras "cuando nadie ve"   tomen su significado, su peso, su importancia. Pienso en mis piernas sobre las tuyas, en tus brazos rodeándome y en las ganas que tenía de besarte. En las veces que sentía que de verdad había encontrado al amor de mi vida. Tantas que ahora no siento nada, me siento vacía, hueca, sin ...