Ir al contenido principal

Entradas

Caos

Me grita el recuerdo de tus besos en mi cintura. Qué bonita esta locura. ¿Te imaginas una ciudad vacía para nosotros? ¿Imaginas un año sin marzo ? ¿Y sin abril ? Fundimos en mayo para perdernos en junio. Pero tal vez será julio el que gire nuestras vidas 180°. Porque te echo de menos, en agosto y en septiembre . Y no será hasta octubre cuando eche la vista atrás y piense en el último noviembre juntos, justo antes de esos fríos días de diciembre que estarán por llegar. Y enero  será el que ponga un poco de orden en este caos y en febrero  consigamos encontrarnos de nuevo. Cruzar nuestras miradas y por un momento, no querer borrar jamás ni  marzo, ni abril, ni mayo, ni junio, ni julio, ni agosto, ni septiembre, ni octubre, ni noviembre. ni diciembre, ni enero ni febrero de nuestras vidas. Un año en treinta segundos, toda una vida pensando en perderla contigo.

Cuánto ha pasado

No esperaba volver a verte. No entraba en mis planes esa fría tarde, de ya primavera, volver a cruzarme con tu mirada. No me reconociste, pero yo a ti de lejos. Pasaste por mi lado como si fuera una más entre todos esos extraños. Caminando, sin prisa, mirando hacia delante. Pude olerte mientras te acercabas, pude sentirte sin rozarte. Te echo de menos. No sabía a ciencia cierta cuánto echaba de menos esos rizos. Había soñado tantas veces con un reencuentro, con unas miradas cruzadas, con el destino caprichoso. Y así fue como, la casualidad quiso que pasara desapercibida a tu lado. Una más del rebaño Es curioso el hueco que deja una persona, a la que has querido, en tu corazón y como con unos segundos se hace todavía más profundo.  Veinticuatro segundos, ni uno más ni uno menos. Veinticuatro lágrimas derramadas, veinticuatro sonrisas encerradas, veinticuatro te quieros que se perdieron.  Y tan pronto como pasaron esos veinticuatro segundos, sin reconocerme, sin girarte hacia u...

Rojo

Enlace permanente de un corazón al tuyo. El hilo rojo que los une se quedó enganchado en algún punto de su recorrido. Nudos en la garganta al recordarle. Tragos amargos, latidos huecos, pensamientos vacíos de sentimiento. Dudas a origen. El primer paso, forzado. El segundo, sin querer. Sumergida en un océano de inconsciencia, vertidos tóxicos. Quiere respirar pero el hilo rojo ahoga. La unión más fuerte e indestructible, la conexión más íntima aun sin conocerse.  Pasea por las calles sin saber que todo lo que hace es para llegar hasta ese punto. Fascinada con los detalles que percibe hasta encontrarse. Errores, tropiezos, a veces dolorosos, otras instructivos. Todos hasta llegar a lograr tener sus manos. Unas manos que aún no ha tocado, que no han paseado por sus lunares. Desconocidas y descontroladas.

Radio futura y pasada.

 Hace poco escuché una canción. De esas que dices "está hecha para mí". Me ayuda a superar ciertos momentos del día. El caso es que hay otra que no puedo escuchar sin que el corazón se parta en dos, aparezca tu cara y duela. Quizá el tiempo lo cura todo, quizá el miedo a sentir que todo cambió pero no es así. Sinceramente, hay días que no recuerdo tus facciones, si tu pelo era más o menos rizado. Tu olor, tus manos. Y sin embargo hay días en los que rogaría que todo eso desapareciera de mi mente.  Juegos del azar, mi mente traicionera. Suena esa canción en la radio y vuelves a salir tú. Sonriendo, cantando en el coche cuando todo estaba bien. Cuando todavía podía abrazarte.

Mar de dudas

 Quién está dispuesto a volar sin saber dónde acabará. Si el salto será fortuito o la caída tendrá final feliz.  La pasión, entrelazada con los sentimientos, los suspiros esperando un beso, una llamada, una palpitación. Te echo de menos.  Duele, te echo de menos, duele aún más cuando pienso si algún día te quise. ¿Era amor? ¿Verdaderamente era amor? Joder que si duele, era amor.  Nadie elige en qué momento sentir algo por otra persona, nadie elige sentirse feliz entre unos brazos u otro. Y es por eso que ahora, entre los que he elegido, no soy feliz. Intento sentir esa misma pasión, dejarme llevar igual que lo hacía contigo, pero es imposible. Te echo de menos, cierro los ojos y te pienso, te huelo, te siento. Hace un tiempo, alguien me dijo, ¿Qué tendrá esa persona que ha logrado colarse en este frío corazón tuyo? ¿Sabrías responderle? Quizá estabas en el momento justo, en preciso instante en el que mi corazón ignoró por completo a la razón y se lanzó, sin flotador,...

La fragilidad de un corazón roto en otoño

 Qué frágil la línea del tiempo. El paso de los días, las semanas, parecen meses, años sin ti.  La fragilidad de un corazón hecho pedazos que cada vez que se intenta reponer, se destruye otra esquinita del mismo. Las piezas, por mucho que se quiera, no encajan.  ¿Cuántas noches en vela? ¿Cuántas peleas con tu subconsciente deberemos librar? Un pulso razón con corazón, en el que unas noches, las ganas de besarte ponen fin al combate; y otras, las lágrimas que derramo. Se acerca el frío.

Caminos cruzados

 Creo verte entre la multitud, me pierdo entre rostros sin nombre, historias sin principio ni final. Me da un vuelco el corazón, se encoge y se frena. En seco. Sin aviso, con dolor y sin anestesia. Te echo de menos.  La razón se vuelve cabezona, un par de palmadas y salgo del bucle. No eres tú, no estás caminando de la mano de otra. No es ella, no eres tú, pero sí soy yo.  Sigo caminando, entre tinieblas, sin conocer rostros, sin distinguir a la gente. Sin encontrarte mientras suspiro en vano.  Te echo de menos.