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Princesas.

Enamorarse de una persona a la que jamás conocerás tal y como es, al fin y al cabo, resulta difícil. Para Ella no, es su día a día. Está acostumbrada a pasar por alto cosas importante y no exactamente por no prestar la atención suficiente. Tal vez nunca olvide el tacto insuperable de su piel, sus pequeños tirabuzones, pero quizás, tal vez, no conozca jamás el color de su pelo, su sonrisa o tal vez la intensidad de su mirada. Tal vez. Cada día se levanta y ahí está a su lado, esperando a que se levante, mire hacia su lado e intente buscarlo. Ella sabe que él siempre estará ahí, con una fe ciega . Como todas las mañanas él le da los buenos días, como si de una película se tratase. Todas las mañanas es una princesa, mejor dicho su princesa. Encontrar a esa persona que te quiere tal y como eres es difícil. Ella lo encontró.

Se (Te) olvidó

"Todo lo que intenté olvidar ayer, fue un fracaso. Todo lo que había conseguido guardar en el baúl de los recuerdos, apareció una mañana con una sonrisa. Tu sonrisa. Todo. Tantas T empiezan esta historia. "

Sopas de letras

Recortó palabra tras palabra de todos los libros que tenía a mano, formando una historia. La historia más bonita mejor escrita. Estaba claro, esta era suya. Su historia, simple y sincera. Así mismo, introdujo la carta en el sobre y con el sello de sus labios lo metió al buzón y esperó. Esperó y esperó una respuesta a esa carta. Esperó viendo como las hojas de aquellos libros recortados se quedaban amarillas. Como cada uno de los sellos estampados en esos sobres vacíos iban desapareciendo. Esperó hasta que un día una carta llegó al buzón, el mismo día que tiró cada uno de los sobres que guardaba esperando el momento. Impaciente y a la vez asustada abrió el sobre y en él, una carta similar a la suya que decía: "Querida señorita, o como firmas tu carta, Chica del Botón Rojo. Me gustaría que supieras que todo este tiempo he meditado mi respuesta. He intentando conseguir todas las palabras suficientes para decir que tu carta ha sido lo mejor que me ha ocurrido en mucho tiempo. Cu...

Ella.

Antes de ser otra, es s implemente ella , La Chica del Botón Rojo.

Penúltimo examen.

¡Buenas noches! Pasaba por aquí a autodesearme suerte en el examen de mañana... ¡Mates financieras! En fin, estoy súper nerviosa así que me pondré a ver Numb3rs para despejarme un poco, valga la redundancia de las matemáticas.... Espero que sigan los exámenes hasta lo de ahora ya que con este tan sólo me queda uno más, Derecho Mercantil y disfrutar de unos días de vacaciones antes de volver a las clases. Un besito de transferencia de conocimientos a todos los que sigáis con exámenes :D

"te quieros"

Créeme cuando te digo que lo nuestro va en serio, cuando te digo que son tus ojos los que me llenan todos los días de " te quieros" . Créeme cuando te digo que sin tus caricias mis noches serían tan tristes. Sin tus besos en mis manos mientras me miras fijamente. Esos ojos negros se me clavan en la cabeza. Jamás podré sacarlos de ahí. Créeme cuando digo que si no estás no puedo evitar pensar que me falta más de la mitad de mi misma. Cada vez que no estás me vuelco en esa cama tan fría y abrazada a tu almohada me quedo dormida. Créeme cuando digo que gracias a todo esto, hoy tengo una sonrisa en mis labios. Con el tiempo dicen que se borra el dolor. Dicen, pero a mí me da igual, yo me quedo contigo.

Copos de nieve.

¿Por qué yo no seré una chica de revista? ¿Por qué a mí me tocó esconderme tras estas tristes gafas? Hace frío, nieva y parece que mi bufanda tiene vida propia. Sin parar de andar y cabizbaja me pierdo entre la nieve. Una y otra vez me pregunto lo mismo, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tocó todo esto? Mis huellas van desapareciendo al tiempo que los copos van cayendo, cada vez más deprisa. Cada vez más grandes. El viento hace de las suyas provocando que las pocas hojas tardías que quedaban en algunos árboles, caigan al suelo dejando a los tristes árboles sin abrigo ninguno. Alzo la vista y sin dudarlo el viento me deja a mí también sin abrigo ninguno. Mi bufanda roja ha salido volando y detrás de ella salgo a correr. Se enrosca en la rama de un árbol, calmando por un momento su frío intenso. Salto una y otra vez intentando alcanzarla pero nada. Soy una chica bajita, no hay vuelta atrás he perdido toda esperanza y bueno, también la bufanda. Entonces, cuando ya he perdido toda espera...